Nací en Chile, un territorio de contrastes intensos y belleza salvaje. Crecí entre cerros, ríos y tierra húmeda, en un paisaje que me enseñó a escuchar el silencio y a percibir la materia como un lenguaje. Allí nació mi impulso creador: una necesidad profunda de transformar lo simple en algo que hable, que deje huella.
La cerámica llegó a mí como un lenguaje propio: la arcilla, viva y maleable, me permite transformar lo invisible en forma, símbolo y memoria. Mi obra nace de un vínculo íntimo con la materia, lo femenino y lo ancestral, explorando lo cotidiano y lo esencial.
Desde 2023 vivo en España, donde continúo desarrollando mi práctica artística, compartiendo mi experiencia y abriendo espacios de encuentro en torno a la cerámica.